miércoles, 6 de agosto de 2014

Una estatua para Beni, el perro fiel que esperó diez años a su amo muerto

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Budapest tiene desde hoy un monumento a Beni, un perro que durante diez años siguió esperando el regreso de su fallecido dueño en las proximidades de la que había sido su casa. El Ayuntamiento le ha dedicado ahora una estatua de bronce en una esquina de su barrio para este pero más que ejemplar.

Beni, que murió hace cuatro meses, insistía en volver al edificio donde había vivido y se quedaba parado delante de él durante todo el día.

El perro sobrevivió todos estos años gracias a la atención que le prestaban los vecinos, que lo alimentaron e incluso trataron en ocasiones de llevarlo a sus propias casas, aunque Beni siempre se escapaba para regresar al que fue su hogar.

Este hermosos y noble perro se convirtió en el “perro de todos”, y una celebridad entre los que viven ahí, puesto que todos le agarraron mucho cariño.

Durante dos años por el Ayuntamiento, que le alimentó y se encargó de darle asistencia veterinaria y de que el servicio de control de animales no se lo llevara a la perrera.


Un caso muy parecido al del perro Hachikō, un perro japonés que esperó a su amo durante nueve años en la estación del tren, tras su dueño morir de un infarto mientras daba clases en la universidad.
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